Parece que a la señora lo de trabajarse el conejo, ya sea con el dedito, ya sea con un juguete, le encanta. Y tener la mano izquierda agarrando un buen rabo, debe añadir todavía más placer al "asunto"... por cierto, unos pezones deliciosos, me encantaría poder sentirlos duros en mi boca.